
Yo hago música para bailar, la electrónica es para hacer bailar. Si comparamos esta música con la “seria”, de partituras y academia, tendríamos que revisar la historia de la humanidad, donde antes que las partituras ha existido el baile.
Las cuestiones de los géneros son irrelevantes, en Alemania intentaban hacer house y el resultado fue algo como el minimal; mientras que en Detroit recibieron a Kraftwerk como funk cuando no tenia nada que ver.
Parafraseando a Matias Aguayo, en el taller musical realizado en Medelink

