Casi todos los mayores de 20 años recordamos una película, que ya se ha convertido en un clásico, llamada Groundhog Day, protagonizada por Bill Murray en donde un día de su vida se repetía continuamente en un loop infinito. Es una gran película, sin embargo las cuestiones cinematográficas las explican mejor otros especialistas. A mi lo que me interesa es la música, y ahora como si continuáramos en un loop como el de aquella película retumba en mis oídos continuamente un track bautizado curiosamente igual, aprecien las maravillas de Claude Vonstroke y Chris Martin haciendo el día de la marmota.
Y es que si alguien aun no se ha enterado yo soy un seguidor compulsivo de todos los movimientos que haga el señor Claude Vonstroke, en parte por sus orígenes californianos que siempre me han atraído; y en parte por su increíble talento para crear éxitos musicales divertidos y entretenidos. Vonstroke es un gordo barbado, desarreglado, fumador empedernido de marihuana, alegre y chistoso quien decidió hacer de la música su vida creando dos de los sellos mas prometedores de la escena electrónica estadounidense y gracias a su capacidad como artista se ha ganado aplausos de nombres gigantes como M.A.N.D.Y., Samim, Sven Vath y Dj Hell.
El nombre de Dirtybird, sello primario del californiano, ya es reconocido a nivel mundial con tan solo 15 discos prensados y cada vez es mas la ansiedad por esperar a que salga una nueva producción. Pues yo espere como loco que llegara el día de la marmota y hoy por hoy alegremente lo bailo, lo escucho y lo pincho. Groundhog Day es la décimo sexta entrega de Dirtybird y esta cargada de ese sabor fresco, curioso y contundente propio de este grupo de artistas.
El Día de la Marmota es una canción gigantesca y que inmediatamente se te mete por debajo de los pies y te impulsa a bailar, te lleva a un punto casi hipnótico donde te cautiva y te envuelve pero sin atraparte tanto como para hacerte incapaz de comprender todo lo que esta sucediendo a tu alrededor. La melodía inmersiva acompañada de una percusión y un golpe acelerado que roza con el drum ‘n’ bass sin olvidar su naturaleza tech house hacen de este track uno de mis favoritos para este 2008.
Adicionalmente de ser una gran canción en su versión original cuenta con tres remezclas de artistas tan variados y tan potentes como el propio Gabriel Ananda, quien ya esta en un pedestal inalcanzable entre lo divino y lo humano; y Chaim Avital, una promesa de los miembros de la camada de artistas israelis que estan haciendo de las suyas. No es por nada pero en estos momentos siento que podría quedarme atrapado en este circulo vicioso del día de la marmota.
En ocasiones descubro buena música, y luego me entero que no es para nada nueva y que en realidad ha estado disponible desde hace varios años. Como el caso de Kookaburra, canción que escuche recientemente en la sesión que hizo Claude Vonstroke para la serie At The Controls del sello británico Resist Music, en donde recolecto una variada cantidad de tracks que son bien interesantes, y que evidencian en gran manera sus principales influencias.Pues uno de los cortes de la selección que hizo el california es esta canción del dúo formado por Thomas Heckman y Andreas Kauffelt, ambos productores y djs con una experiencia de más de 15 años y con una extensa colección de producciones con sus nombres impresos encima, por lo que no era de menos encontrase con una obra propia de los profesionales, en varios aspectos.En términos musicales, Kookaburra tiene el ritmo típico del techno pero con una fuerza potente influenciada por el electro que la hacen bien pistera y al mismo tiempo agradable. En segundo lugar, esta el factor sorpresa que lo aporta el sonido de una Kookaburra, un pájaro de la especie Kingfisher nativo de Australia que matiza esta canción con una buena tendencia naturalista, similar a muchas de las canciones de Claude Vonstroke.El track se publico en junio del 2006, y posteriormente en septiembre del mismo año fue remezclado en un segundo vinilo por Gabriel Ananda y Knarz, que dan un enfoque mas minimalista y housero respectivamente a la risa de la kookaburra.
Y como dejar de lado tanta habladuría sobre el guardabosque Dominik Eulberg sin compartir un poco de ese sonido minimal techno, bañado de sonidos naturales. Pues ni modo, que aquí esta entonces Bionik, ese gran álbum del que todo el mundo habló a finales del 2007, y que en este nuevo año también dará mucho de que hablar.Bionik es un álbum que se mueve entre la complejidad del sonido y la trivialidad de los beats, algunas canciones pueden parecer un poco interminables, sin embargo la totalidad del disco es completísima y no deja muchos espacios a la ambigüedad. En esos aspectos Bionik es una producción compacta y certera, dirigida inteligentemente al punto requerido, la buena música.Las mayorías de las versiones originales de los tracks que lo componen no son muy pisteras en realidad, por lo que sera recomendable esperar la remezclan que hagan otros artistas. Sin embargo hay unas canciones que obligan al cuerpo a moverse, absorben en su atmósfera de pequeños sonidos y remembranzas inconscientes de los bosques.
No estoy muy seguro de esto, pero segun comentarios que me han hecho personas que considero, saben mucho del asunto, este tipo de sonidos se enmarcan en una nueva tendencia en el techno denominada naturalismo, definido como la inclusión de grabaciones extraídas de los elementos naturales, desde animales en un bosque, hasta las explosiones sonicas de los movimientos planetarios.
La invitación entonces es a sumergirse en estos tracks, recomendando Loewenzahn-Luftwaffe, elaborados con una delicadeza admirable, donde definitivamente se puede apreciar el talento del aleman Eulberg por su cuenta, sin el espaldarazo de Ananda.
Pues la verdad es que la mejor reseña de este album del sello Aleman Karmarougeesta aqui, en djsanroman.com, así que simplemente los invito a revisarlo, y si quedan antojados de escuchar dichas maravillas, pueden descargarlas aqui.
Música techno alemana de excelente calidad, reconfortante y novedosa que demuestra la amplia gama de opciones musicales que se abren al que sabe como manejarlas.