En todo el curso de la historia Israel ha tenido un beneficio gigante en comparación con los demás países del mundo: allá vivió Jesucristo. Y es que gústele o no, Jesucristo es uno de los personajes mas emblemáticos de la historia, así que no es gratis que cuando uno voltee la mirada a Israel vaya con una imagen prejuiciosa de sitio arenoso, desértico, inhabitado y donde todo el mundo usa túnicas y viven con la cabeza cubierta. Pero hoy por hoy desde Tel Aviv están apareciendo artistas de música electrónica que con talento y buenas ideas tratan de limpiar esa imagen que las películas de Semana Santa han infectado en la mente de todo el mundo.
Nombres como el de Guy Gerber, Shlomi Aber, Chaim, Gel Abril, Itamar Sagi y otros mas son cada día mas frecuentes en los charts y en las remezclas de los artistas ya consagrados. Algunos de estos nombres ya la han hecho en grande logrando firmar con los principales sellos: Guy Gerber por ejemplo ya se logro meter en esa refinada familia de Sven Vath llamada Cocoon; lo mismo ha logrado Shlomi Aber con el progresista sello de Sasha llamado Renaissance; y recientemente Chaim con los popularisimos Bpitch y Turbo. Y además este colectivo de artistas han logrado construir un sello firme llamado Be as One Imprint que promete grandes éxitos desde Tel Aviv.
No es nada nuevo, no es el mejor sonido del mundo, no es una sorpresa global como para uno irse de para atrás. Es simple y llanamente el mismo house lavado de techno y minimal que tan de moda se ha puesto y se pondrá. Sin embargo lo que se debe aplaudir a este colectivo de artistas israelís es su compromiso y su comunidad. Ellos solos sin mucho apoyo, como repitiendo la historia ancestral de su tierra, han logrado agitar las aguas de la reservada y excluyente escena europea, y sin tener que hacer tanto esfuerzo como el que hacemos los latinos, aunque tal ves nuestras producciones siempre serán de mucha mas calidad.
Casi todos los mayores de 20 años recordamos una película, que ya se ha convertido en un clásico, llamada Groundhog Day, protagonizada por Bill Murray en donde un día de su vida se repetía continuamente en un loop infinito. Es una gran película, sin embargo las cuestiones cinematográficas las explican mejor otros especialistas. A mi lo que me interesa es la música, y ahora como si continuáramos en un loop como el de aquella película retumba en mis oídos continuamente un track bautizado curiosamente igual, aprecien las maravillas de Claude Vonstroke y Chris Martin haciendo el día de la marmota.
Y es que si alguien aun no se ha enterado yo soy un seguidor compulsivo de todos los movimientos que haga el señor Claude Vonstroke, en parte por sus orígenes californianos que siempre me han atraído; y en parte por su increíble talento para crear éxitos musicales divertidos y entretenidos. Vonstroke es un gordo barbado, desarreglado, fumador empedernido de marihuana, alegre y chistoso quien decidió hacer de la música su vida creando dos de los sellos mas prometedores de la escena electrónica estadounidense y gracias a su capacidad como artista se ha ganado aplausos de nombres gigantes como M.A.N.D.Y., Samim, Sven Vath y Dj Hell.
El nombre de Dirtybird, sello primario del californiano, ya es reconocido a nivel mundial con tan solo 15 discos prensados y cada vez es mas la ansiedad por esperar a que salga una nueva producción. Pues yo espere como loco que llegara el día de la marmota y hoy por hoy alegremente lo bailo, lo escucho y lo pincho. Groundhog Day es la décimo sexta entrega de Dirtybird y esta cargada de ese sabor fresco, curioso y contundente propio de este grupo de artistas.
El Día de la Marmota es una canción gigantesca y que inmediatamente se te mete por debajo de los pies y te impulsa a bailar, te lleva a un punto casi hipnótico donde te cautiva y te envuelve pero sin atraparte tanto como para hacerte incapaz de comprender todo lo que esta sucediendo a tu alrededor. La melodía inmersiva acompañada de una percusión y un golpe acelerado que roza con el drum ‘n’ bass sin olvidar su naturaleza tech house hacen de este track uno de mis favoritos para este 2008.
Adicionalmente de ser una gran canción en su versión original cuenta con tres remezclas de artistas tan variados y tan potentes como el propio Gabriel Ananda, quien ya esta en un pedestal inalcanzable entre lo divino y lo humano; y Chaim Avital, una promesa de los miembros de la camada de artistas israelis que estan haciendo de las suyas. No es por nada pero en estos momentos siento que podría quedarme atrapado en este circulo vicioso del día de la marmota.