La semana pasado se realizó en Medellín la primera versión de Un-Convention en Latinoamérica, y yo tuve la grandiosa oportunidad de hacer parte de ese evento, que más allá de permitirme aprender sobre la música o el negocio o la escena, me dio la satisfacción de saber que a pesar de todo lo que suceda la humanidad siempre tienen formas fantásticas de sorprendernos y demostrarnos porque no podemos perder la esperanza.
Cuando empecé a trabajar con Martín Giraldo en la realización de Un-Convention en Medellín no me imaginé lo maravilloso que iba a ser todo. La gente que iba a conocer, los problemas que iba a solucionar, las sonrisas que me iban a robar, los abrazos que me iban a dar y que yo iba a dar a los demás. Cuando me monté en este bus no tenia ni idea que el viaje sería tan divertido que no me iba querer bajar nunca, y así, sigo montando en este bus y no me quiero bajar anytime soon.
Un-Convention destapó toda esa pasión que nos viene desde el alma hasta los discos, ese amor que tenemos por la música y nos demostró que todos nuestros proyectos se pueden hacer si tan sólo movemos el culo y nos ponemos en marcha, trabajando juntos de manera profesional y con perseverancia. La semilla esta plantada, ahora la tarea es saberla cosechar.
Damas y caballeros, yo sólo espero que todos sientan que Un-Convention Medellín los cambió de algún modo, porque yo si les confirmo que a mi me cambio de un gran modo. Le agradezco en este momento a Martin Giraldo, por su confianza, sus enseñanzas y sus jalones de orejas, Martín es un maestro. Y le agradezco a Medellín por ser esta ciudad la que me ha visto crecer, como tenia que ser, no podía ser otra ciudad, tenia que ser esta, en la que la música se escucha es desde el corazón antes que por los oídos.
Medellín, te amo.
