
El año pasado, exactamente el 28 de diciembre, tuve la oportunidad de asistir a lo que desde mi punto de vista fue un concierto de música electrónica antes que una rumba con unos djs: hablo por supuesto de la primera presentación del dúo uruguayo Monoblock en Medellín. Ayer volvieron a presentarse en mi ciudad, pero en esta oportunidad este evento fue un verdadero desastre.
Comencemos por el principio. Alrededor de las 12 de la noche salimos para la finca La Ponderosa, sitio publicitado como el cual donde seria la presentación de Monoblock. Al llegar a la dichosa finca, nos enteramos que no se iba a realizar ahí porque: “llego un tombito y no nos dejo hacer la rumba”, en palabras textuales de un señor que nos recibió en la finca y nos indicó hacia donde había sido trasladado el evento, otra finca en otra parte de la ciudad.
Llegamos a la segunda finca gracias a la suerte pues no teníamos mayor información sobre como llegar. El sitio estaba cubierto de pantano, a causa de la lluvia constante, y para entrar al sitio como tal donde estaban tocando los djs, había que pasar en mitad de la oscuridad por todo el terreno pantanoso. Ya íbamos aburridisimos y pensando seriamente si valía la pena tanto esfuerzo.
Entramos a la finca y nos encontramos con un sitio saturado de jóvenes adictos a las fiestas electrónicas, todos esos chicos que siempre circulan cualquier evento donde haya algo parecido a lo que se conoce como un dj. No había por donde circular, y el ambiente cada vez era peor. El cuento que esperábamos disfrutar de Monoblock, como artistas electrónicos de gran calidad y originalidad, se convirtió en una fiesta para discoteca improvisada en mitad del pantano, llena de chicos adictos que ni siquiera entendían de que se trataba nada de lo que estaban viviendo, y que en realidad tampoco les importaba. Se oían cosas como: “a las 4 toca ese man monoblock”, “monoblock son un grupo de djs españoles” y otras más desconsoladoras como: “cata, no se va a meter nada. va a pasar la noche a palo seco”. No hay nada que hacer.
Monoblock se monto, abrieron sus laptops, conectaron sus controladores y le dieron a la gente lo que queria: rumba. Plena y directa rumba, poca improvisación, poco desarrollo y no era para menos, pues en realidad el ambiente no se prestaba para más. La pregunta que me queda es: ¿eso es cultura electrónica o negocio redondo? Obviamente sobra decir que la presentación del 28 de diciembre del 2007 para mi fue y seguira siendo la unica vez que se presentó Monoblock en Medellín.