Medellín se escribe con M de Mucha Música
Y es que Medellín tenía que ser la ciudad donde yo naciera, viviera y creciera, donde más? Bueno en realidad a muchas más ciudades con una fuerte y arraigada tradición musical, pero ninguna tan peculiar como la de mi Medellín querido.
La historia es muy extensa y quizás no sea el momento contarla, pero en términos generales en mi ciudad todo joven mayor de 20 años con cinco dedos de frente que se respete es un adicto empedernido a la música, y escucha o ha escuchado todos los géneros posibles pero derivados siempre del buen rock. Con el paso de los años cada uno va definiendo y puliendo sus gustos y tomando un camino aunque más angosto no menos matizado y siempre con ese bagaje auditivo que ha desarrollado dispuesto a escuchar lo que sea para comprobar que tan malo o bueno pueda ser.
En años anteriores, y tal vez aun, se conocía a Medellín como la capital del metal y era muy frecuente descubrir continuamente nuevas agrupaciones de jóvenes metaleros con el pelo hasta las rodillas y la garganta lista para los gritos; después aparecieron nuevos géneros y nuevos grupos, desde los mas melosos poproqueros en español hasta los andróginos emos modernos. La cuestión es que siempre ha existido una suerte de batalla entre el rock y el estado, el gobierno siempre ha visto con mal ojos a estos pobres, y en el fondo, inocentes personajes. Pero aun así la alcaldía y las entidades oficiales van aceptando a quemarropa y empiezan a promover eventos para este público.
Lamentablemente como pareciera que no aceptaran por completo y siempre tuvieran que buscar algún enemigo ajeno al cual atacar, la nueva batalla es contra la comunidad que preferimos la música electrónica conformada en su mayor parte, y allí me incluyo yo, por jóvenes que en un principio hacíamos parte de alguno de esos grupos de rock y a medida que evolucionamos vamos acercándonos a los sonidos de los vinilos y por otros jóvenes que en realidad no saben que más hacer y se van para las fiestas porque tienen dinero y aburrición de quedarse en casa.
Pero ese pequeño grupo de personas que sentimos esa verdadera pasión por los beats, los loops, el house, el techno, los ritmos fusionados, y demás somos más inteligentes que el gobierno y nosotros mismo nos generamos nuestras oportunidades. En Medellín la cultura electrónica ha estado ligado desde un principio con los blogs, con MedellinStyle como primer referente que se ha encargado fuertemente no solo de promover excelentes espacios de fiesta si no también de informar a los que buscan saber más de esos artistas que pinchan los discos; y menos publicitada esta una red cada vez más grande de blogs que ofrece aun más información y más referencias y entre todos se ha ido fortaleciendo más alcanzando un nombre que pisa fuerte haciendo que nuestra ciudad se resalte en el ambito, ya no solo local si no inclusive, mundial.
Blogs como la taza.de.te con sus excelentes referencias de artistas electrónicos que uno nunca espera; Weed Brothers un blog con un objetivo claro de eliminar el estigma de la yerba mientras comparte sonidos geniales; y ni hablar de las posibilidades que el internet ofrece para los nuevos artistas quienes cada vez son más conscientes de su labor como profesión y crean empresa con nuevos sellos disqueros en linea o netlabels, que ya cuentan a Discos Cocinados, Series Media y el nuevo y aclamado Exponencial Audio.
Señores es que si Medellín empezara con otra letra, entonces la palabra música tambien tendría que hacerlo, por que aquí hay música para hasta para botar (de verdad que lamentablemente uno que otra deberia ir a la basura), pero en términos generales somos una capital de sonidos, y lo más importante con un fondo cultural e ideológico tremendo que se evidencia claramente en la calidad de nuestra producciones. Un aplauso por Medellín, o Medellínimal, o Medehouse, o Technollín….
Por cierto, la primera serie de fotos, la de arriba, es de Rodrigo; la segunda, la de abajo, si es mía
Parece que aun no se ha escrito nada parecido.

