¿Porque no estuve en la fiesta de Mathew Jonson en Medelllín, el pasado 2 de febrero? Yo todavía no lo se. Pues tengo algunos indicios, como la falta de dinero, el malestar físico derivado de enfermedad, sin embargo aun me golpeo con una varita de bambú húmeda en la espalda cada que recuerdo mi desgracia.
Yo se, yo se, que fue una de las mejores fiestas que se han hecho en la ciudad en muchos años, yo se que el señor Jonson pidió un arsenal de equipos para su live set, y también se que produjo en vivo y que todo el mundo estuvo feliz y los manejaba como si fueran marionetas, mientras yo me sonaba los mocos en mi casa, lo se. Pero no pude ir y eso es todo.
De momento me quedo con su música, que es una cosa absoluta y total. Desde Musicatosis un aplauso a Mathew Jonson por permitir a Medellín disfrutar de esa fiesta. Y como un acto de penitencia aquí esta Marionette, uno de los mas grandes clásicos, del 2005 esta canción ha sonado en todas partes y siempre causa la misma sensación de entrega e hipnosis colectiva por sus melodías de teclados preciosos como órganos gregorianos y los efectos envolventes que entran y contaminan la mente por todas partes. Una obra de arte.


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